Este artículo en lugar de llevar ese título que trae, debería llamarse la historia sin fin. Eso es porque parece ser que algunas relaciones, en lugar de matrimonios, noviazgos o parejas, deberían llamarse así. La ruptura que nunca se termina, no sos más mi novia, pero te amo igual y quiero estar “de vez en cuando con vos” o bien “te quiero pero estoy confundido” son algunas de las frases que se suelen esbozar para justificar este estado que no es pareja ni es un par de exs.
Cuando una pareja termina una relación, se suele sufrir y mucho, y es natural, puesto que teníamos allí depositado mucho amor, muchos proyectos y sobre todo, muchos sueños. Pues bien, la historia terminó, lloramos, nos entristecemos, y pasa el tiempo prudencial para que mejoremos… y zas! Suena el teléfono y es el ex, que llama en son de paz, pero no de reconciliación. Y ahí se confunde todo. Vuelven nuestras ilusiones, nuestros proyectos y nuestros sueños, pero… de repente, todo se confunde en una hermosa nube cuando él quiere tener contacto con nosotros pero… no quiere regresar a la relación. “Te llamo para ver cómo estás” es lo más común que se oye.
Lo cierto es que vamos a estar mal porque nos dejó y su reaparición a veces hace flaquear los pensamientos y deja pasar los sentimientos. La mayoría de las veces es un mecanismo de control, porque algunas ex no soportan ser reemplazados, entonces aunque tengan pareja, llaman para ver si reanudamos nuestra vida sentimental. Si bien a nadie le gusta que lo reemplacen, en estos casos ellas pueden reemplazar, y nosotros … no.
El consejo para estos casos es poner límite. Ponerse firmes y si terminó con nosotros, pues bien, se ha terminado. Nada de amigos con derecho, nada de contacto fluido para ver cómo estamos ni nada. Nada, al menos, hasta que hayamos cerrado bien la historia y estemos listos como para volver a verle la cara u oirle la voz. El tiempo para madurar una ruptura puede ir desde un mes hasta años, y eso dependerá de la fortaleza interior que tengamos para asimilar estos dolores. Pero no permitan ser juguete de nadie y no permitan que nadie controle el resto de las vidas.
Fuente Original:
Doctor Amor. Mi ex me dejó pero me sigue llamando. Doctor Amor. Enero 2008













“Aquella que se va sin que la echen, regresa sin que la llamen… y si no vuelve, mejor que se haya ido”. Ellas quieren dejar, pero no perder… no asumen que una relación de amor, y la fuerte carga de amistad que hay en ella, es indivisible del amor erótico. Cuando una de las dos partes abandona, la otra mitad sufre. Es de justicia que el silencio y la distancia hagan su trabajo… pués es la única manera de recuperarse.
Si te llama, y no es para decirte con todas las letras que quiere volver (y ahí uno/a decide… y si es afirmativo, se la hace dificil… amas más lo que más cuesta conseguir) esa llamada sobra. Si la persona que abandonó extraña al abandonado, que se coma su “dolor”, el echarlo de menos… pués no hay nada más nocivo para el que ha sido dejado, que las falsas esperanzas… que el contacto con el foco de su desamor…
Un desamor es algo trágico para el que lo sufre. Es tan fuerte la desilusión y la tristeza, que pocas cosas se pueden equiparar. Por ello, hay que respetar al máximo el duelo por esa persona.
En el rencor y el resentimiento no encontrarás nada más que dolor y odio… maldad. Si ella o él se marchó, déjalo ir… respeta su decisión, y hazte respetar a tí. Porque esas personas quieren dejar, irse con otra (raro es que la “razón” no tenga nombres y apellidos) pero tenerlas en el banquillo de los suplentes…
PARA RECUPERARSE HAY QUE ALEJARSE ¡¡¡ PARA VOLVER A RESPIRAR, HAY QUE NO MIRAR ATRÁS ¡¡¡